Debemos desear ser alimentados espiritualmente para poder crecer y dejar de ser niños espirituales. Para crecer es necesario que primero suceda en nosotros el nuevo nacimiento.
Juan 3, 3 dice: Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
En términos espirituales, no podemos crecer si antes no nacemos de nuevo.
Ahora bien, para poder crecer necesitamos un pastor que nos alimente espiritualmente. La Palabra de Dios en Jeremías 3, 15 dice: Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. En Jeremías 23, 4 señala lo siguiente: Y pondré sobre ellas (sobre las ovejas) pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová.
El pastor es encargado por Dios para alimentarte espiritualmente a través de Su Palabra. Si no te alimentas, corres el riesgo de quedarte enano por causa de la desnutrición. Si tu cuerpo necesita alimentarse para crecer, tu espíritu también lo necesita.