Éxodo 12:1-2
Dios estableció la fiesta de las primicias, la cual se celebraría durante lo que sería desde entonces el primer mes del año. El cordero sacrificado era figura de la redención que siglos después se consumaría en la persona de Jesucristo. La marca de la sangre de ese cordero sacrificado era la señal para que el ángel de la muerte no entrara en las casas que la tuvieran. Significaba la salvación para los primogénitos del pueblo de Israel.
Cristo vendría a ser el Cordero de Dios, cuya vida dió en sacrificio para la salvación de todo aquél que en Él creyera (Juan 3:16). Vinimos a ser primicias para Dios.
Las ofrendas de Caín y Abel son una referencia de cómo Dios ve el corazón y no la cantidad de estas.
Abraham cada vez que llegaba a un lugar levantaba un altar en ofrenda a Dios. Jacob ofreció dar a Dios el diezmo de todo lo que tenía (Génesis 28:20-22)
Dios bendice a quien da para Él. El dinero en las manos del cristiano debe fluir para no ser como el mar muerto, que recibe de todos los ríos de su alrededor pero no sale nada de este. No permitamos que se nos pudran los recursos que poseemos por no dar. Dios quiere la prosperidad para todos.
Dios mandó a celebrar la fiesta de la pascua (Lev. 23:10-11). Ellos mecían lo primero en señal de júbilo y agradecimiento a Dios. Así debe ser también nuestra alabanza a Dios, debe ser la mejor, genuina, con entusiasmo y júbilo. Si santificas lo primero garantizas la santificación del resto (Romanos 11:16). |